Juan Diego Alvarez

Psicólogo y psicoterapeuta

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AQUELLO DE VIVIR “AQUÍ Y AHORA”

Muchas son las palabras que se usan en el cotidiano que tienen su origen en conceptos propios de las ciencias, otras en alguna forma de filosofía o hasta en senderos espirituales; pero son pocas las que salen de varias fuentes y tienden a complejizar su significado.

Una de esas expresiones confusas y complejas es el  “AQUÍ Y AHORA”, expresión con la que muchos concuerdan de una u otra forma en que lleva al bienestar. Sin embargo, como si fuera un arma de doble filo, puede convertirse en una tortura y es justo eso lo que deseo explorar acá.

 

ACTITUDES CONTRARIAS PARA VIVIR “AQUÍ Y AHORA”

Como primera reacción ante experiencias difíciles, los seres humanos tendemos a evitar el dolor, al final nadie quiere sufrir, y usamos estrategias como “dejar de pensar eso”, forzarse a dejar el pasado atrás, reprimir cualquier emoción negativa, obligarse a no sentir, intentar no cargar con el pasado, no pensar en lo que pudo o podría ser, no sentir la ansiedad, presionarse para que la atención se quede en el ahora.

Lo que mi experiencia como profesional me ha mostrado, es que forzar el presente, el AQUÍ Y AHORA, a lo único que lleva es a aumentar el peso del pasado y la angustia por el futuro; es decir, forzarse a vivir en el AHORA solo trae como resultado lo contrario, sacarnos del AHORA.

Vivir “AQUÍ Y AHORA” implica, entre otras cosas, prestar atención a lo que está ocurriendo en el tiempo presente. Y claro, me he encontrado con personas que dicen: ‘”concentrarse en todo lo que está pasando en el presente todo el tiempo es muy cansado”.

Cualquier intento por estar en el presente que se haga vía la obligación y no la sanación solo puede llevar a un desgaste mental, físico, emocional y hasta vital; por ende no se puede ver el AQUÍ Y AHORA como una vía para alcanzar una meta, por el contrario, centrar la atención en el AQUÍ Y EL AHORA  es en sí misma una meta que se alcanza una vez soltamos y resolvemos los conflictos internos.

 

¿CÓMO VIVIR AQUÍ Y AHORA?

Aunque no es el propósito de este texto decir a profundidad cómo se logra vivir AQUÍ Y AHORA si es mi interés hacer una pequeña introducción de cómo lograrlo, pues es un tema que deseo extender luego.

Lo primero a tener en cuenta es que no hay que forzarse, pues todo lo que ocurre, ocurre en un tiempo presente, realmente ni lo pasado ni lo que está por pasar existen, pues por un lado lo que aconteció ya fue y lo que no ha sucedido, aún no es.

Si todo está en el AHORA, de entrada no hay que obligarse a vivir en el presente, solo estar; sin embargo hay algo que ata al pasado o presiona hacia el futuro impidiéndonos vivir en el AHORA y este algo ocurre principalmente a nivel mental a través de los recuerdos y las fantasías.

Cuando recordamos algo que no nos deja avanzar nuestro cuerpo reactiva las emociones correspondientes a la experiencia y la reacción suele ser la misma de siempre, la que justamente lleva a que nos quedemos anclados en el pasado, evitar la emoción sea ignorándola, racionalizándola, distrayendo la atención o forzarse a no sentirla. Como ya lo dije atrás, estas no son las mejores estrategias.

Cuando la emoción aparece ante el recuerdo, es importante dejarle fluir, aunque esto pueda ser difícil con emociones como la rabia y la tristeza; su retención causa una acumulación de las mismas, de ahí que algunas personas manifiesten sensación de tristeza inexplicable o enojarse con facilidad.

Cuando las emociones como la rabia, la tristeza, la alegría, la ternura, el miedo y el deseo sexual no se limitan sino que por el contrario se les permite su fluir, aparece la resolución de la misma emoción, ocurre un proceso de sanación y liberación tal que ahora ya no hay que quedarse en la experiencia pasada ni fantasear con lo que será; la mente se centra en el AQUÍ Y AHORA casi de forma automática y natural.

 

CUANDO LAS EMOCIONES FLUYEN

Si una emoción fluye, el organismo es capaz de tramitarla sola.

Con mis consultantes me gusta asemejar las heridas emocionales con las heridas del cuerpo, una raspadura si mucho se lava, una cortada pequeña requiere a lo mucho de una cura y una herida profunda requiere de sutura; sin embargo estos métodos ayudan a la cicatrización pero no son la solución en sí mismos.

Me explico, el organismo cicatrizará con o sin ayuda, está en él la misión de cicatrizar cualquier herida, así que aunque no se lave, no se ponga la cura o no se suture, una herida sanará, pero se le puede ayudar, no usando la cura para hacer de cuenta que la herida no está; y  cuando el proceso está por terminar sin que este finalice como tal, nos podemos quitar la cura o la sutura pues ahora somos capaces de continuar sin las ayudas.

Así funcionan las emociones, cuando nos herimos tenemos la posibilidad de reconocer el dolor, dejarle fluir, confiar en que nuestro organismo es capaz de sanar, buscamos algunas ayudas, sanamos y finalmente nos damos cuenta que podemos caminar solos nuevamente.

Ahí está la clave del AQUÍ Y EL AHORA, en dejar fluir.

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